viernes, 9 de diciembre de 2011

TIPOS DE PROCESOS PRESUPUESTARIOS

Wildavsky sugirió que un presupuesto es una serie de objetivos con etiquetas de precios adheridas así como que los propósitos de los presupuestos pueden ser tan variados como los propósitos humanos. Por tanto puede suponerse que la variedad de objetivos lleva a una amplia variedad de procesos presupuestarios.  La tipología que nos presenta Olmeda tanto de Wildavsky como de Rubin, busca encontrar unos modelos tipo para poder clasificar y comparar los diferentes presupuestos adoptados por los países, no obstante, estos procesos comparten ciertas características. Si bien, cada uno de ellos parte de una base diferente a la hora de crear su tipología, sí podemos resumirlo.
El proceso presupuestario puede dividirse en cuatro fases: la preparación, por parte del poder ejecutivo, la revisión y/o aprobación por parte del poder legislativo, la ejecución y la auditoría o evaluación. Este proceso no es lineal en realidad, sino que los ciclos se superponen unos con otros en los sistemas presupuestarios anuales, pues, al tiempo que se prepara el presupuesto, se ejecuta el del año anterior, y se prepara también la cuenta pública para su revisión legislativa.
Los sistemas presupuestarios son herramientas o técnicas por medio de las cuales se proyecta, se ejecuta y se controla el gasto público. Existen diferentes técnicas presupuestarias que los países han ido utilizando a lo largo de los años, entre las más utilizadas se encuentran las siguientes:

Presupuesto Base-Cero.

Es un sistema de jerarquización de las operaciones gubernamentales. Esta técnica busca analizar demandas presupuestarias sin el compromiso explícito de sostener niveles pasados de financiamiento (busca romper con el sistema incremental). En este sistema los programas y actividades se organizan y presupuestan en un plan detallado que se centra en revisiones, evaluaciones, y análisis de todas las operaciones propuestas. Los programas y actividades son analizados en términos de los niveles crecientes de éxito en el desempeño y financiamiento, a partir de cero, y luego evaluados y ordenados según una escala de prioridades. El objetivo es determinar el nivel en el cuál cada actividad o programa debe llevarse a cabo. El supuesto fundamental de este sistema es que es posible asignar recursos presupuestarios a través de un sistema de jerarquización de programas y alternativas. En este modelo se encuentran sobre todo problemas de tipo técnico: los criterios para una evaluación que permita ser verdaderamente comparativa, así como la objetividad para realizar la jerarquización del conjunto de los programas. Con el presupuesto de base cero, una agencia (generalmente central) tendría que evaluar si el programa se justifica, si justifica sus objetivos y misiones originales, y si no hay un programa alternativo que pudiera alcanzar esos objetivos en condiciones más eficientes y con mayores beneficios.

Presupuesto Incremental.

El sistema de presupuestación incremental, supone incrementos más o menos justificados al nivel de financiamiento del año anterior. Supone que el programa en cuestión debe mantenerse sin cambios notables en la política aplicada. Las agencias hacen sus estimaciones presupuestarias (tomando en cuenta a la inflación, las necesidades nuevas, etc.) y mandan hacia arriba sus solicitudes; Esta técnica supone el cálculo presupuestal tomando como base el presupuesto del año anterior, y a partir de este se estima un incremento porcentual para el año siguiente. Dentro de este esquema se destinan asignaciones inerciales cada periodo fiscal, donde la posibilidad de incorporar nuevos programas es prácticamente nula.

Presupuesto por Desempeño.

Se basa en periodos de largo plazo donde se evalúa el desempeño de cada dependencia del gobierno y los recursos se destinan a partir de la relación entre las actividades que cada agencia realiza y los costos para producirlas. El criterio principal en la asignación y evaluación de recursos es la eficiencia con que cada dependencia ejerce el gasto, dejando de lado la evaluación sobre los resultados del gasto público.

Análisis Costo-Beneficio.

 Otro sistema muy frecuente de presupuestar es a través del análisis costo beneficio. Cada proyecto gubernamental debe poderse traducir en un conjunto de beneficios (sociales, económicos, políticos, etc.) y un conjunto de costos necesarios para financiarlo.
Generalmente, las agencias subestiman los costos y sobrestiman los beneficios, pero en cualquier caso se puede obtener una proporción costo-beneficio que sirva para la comparación de varios proyectos a la vez, con objeto de hacer una jerarquización. El problema aquí puede ser el de la visión o composición integral del presupuesto y las dificultades de jerarquizar el conjunto.

Presupuesto Tradicional o por objeto específico de gasto.

Esta técnica tiene la finalidad de detallar todas las adquisiciones del gobierno, y los recursos que se asignan a las unidades administrativas (dependencias y entidades) para realizar sus funciones. El control bajo este esquema se concentra en el balance de ingresos y gastos, es decir en la contabilidad de los recursos que son entregados a las dependencias y cuánto había ejecutado. No hay control sobre las funciones y los impactos del gasto público.

Sistema de Planeación, Programación y Presupuestación.

El sistema de planeación, programación y presupuestación supone que una agencia gubernamental revisa sistemáticamente su programa con base en los objetivos propuestos, evalúa alternativas de políticas, e introduce el criterio del costo en sus planes y programas; en otros términos, a partir de la identificación de los objetivos, identifica a continuación el conjunto de instancias y aparatos, los recursos legales, humanos y materiales, así como los plazos de instauración del programa.
Esta práctica se originó en los años cincuenta en los Estados Unidos y llegó para plantear criterios de racionalidad al creciente incrementalismo del presupuesto en la época. Es un sistema altamente centralizado, pues son los planificadores centrales los que pueden identificar los objetivos y las vías de acción alternativas, y la reducción de éstas con base en las consideraciones económicas.

Debe observarse que todas estas técnicas quedan generalmente superadas por las consideraciones políticas que envuelven a la asignación de recursos públicos.


Bibliografía:
OLMEDA, J.A. (1999) CIENCIA DE LA ADMINISTRACIÓN VOLUMEN 1. UNED - MADRID.
GUERRERO AMPARAN, J.P. (1999) PROGRAMA DE PRESUPUESTO Y GASTO PÚBLICO, CIDE, MÉXICO.

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