martes, 17 de enero de 2012

Algunas razones favorables al control de la gestión pública.
La utilidad de los diferentes sistemas de control de gestión en la función pública, teniendo en cuenta las singularidades de la actividad propia del sector público, puede favorecer en gran medida  la optimización del gasto público, así como una positivización de la actuación pública.
No podemos obviar que los funcionarios son personas y cómo tales con derecho a equivocarse. Por tanto, el implementar sistemas que garanticen la adecuación del trabajo al fin destinado, no debe entenderse como una penalización a la tarea desempeñada, sino, una parte más integrada al cumplimiento de la misma, así como la garantía y reconocimiento del buen desarrollo de los objetivos trazados.  
Instrumentos como la implantación de sistemas de incentivos en el ámbito del funcionariado, el control de gestión por objetivos o la aplicación de los principios y criterios propios del coste-beneficio,  contribuyen al incremento de la productividad, ofreciendo un abanico de posibilidades de mejora de la actuación pública.
Este control es acorde a las demandas sociales de racionalización del gasto y transparencia de la gestión pública, eficiencia y minimización de los costes sociales y los aspectos éticos derivados de la gestión pública.
El control de la gestión pública es garantía de la responsabilidad de la propia ejecución.

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